Nuevos Aires - "Movimiento 15-M"
El "Movimiento 15-M" no cesa, y con él tampoco nuestras conciencias. Los ciudadanos más indignados han decidido traspasar una vez más el umbral que los separa de su realidad cotidiana para congregarse, de nuevo, por un "cambio global". Piden y claman por la participación ciudadana. Demandan que no sean ellos y sí la banca, junto con los mercados, la máxima preocupación de la excelentísima clase política.
En esta ocasión la convocatoria para manifestarse ha sido a nivel global, sumándose a ella un total de 950 ciudades en 82 países diversos. Los datos aportados aún son escasos y, sin embargo, las estimaciones por parte de las autoridades continúan siendo vagas, extremadamente pobres o, en su defecto, inexistentes, en comparación con las cifras aportadas por los organizadores. Tan sólo en Barcelona la plataforma D.R.Y. calcula que se sumaron 400.000 personas, mientras, la policía autonómica aportaba el dato de 60.000 participantes. El hecho de que la cifra diste tanto la una de la otra es casi inconcebible, aunque, por otro lado, tampoco sorprende.
En esta ocasión la convocatoria para manifestarse ha sido a nivel global, sumándose a ella un total de 950 ciudades en 82 países diversos. Los datos aportados aún son escasos y, sin embargo, las estimaciones por parte de las autoridades continúan siendo vagas, extremadamente pobres o, en su defecto, inexistentes, en comparación con las cifras aportadas por los organizadores. Tan sólo en Barcelona la plataforma D.R.Y. calcula que se sumaron 400.000 personas, mientras, la policía autonómica aportaba el dato de 60.000 participantes. El hecho de que la cifra diste tanto la una de la otra es casi inconcebible, aunque, por otro lado, tampoco sorprende.
De igual forma, en torno a todo esto, parecía que el revolucionario "Movimiento 15-M" perdía fuelle en los últimos meses. El escepticismo de los medios, como tantas otras veces, hizo de las suyas y logró, en parte, desprestigiarlo. De nuevo surgieron los alardes de aquel que adultera con su discurso y se justifica en base a triquiñuelas propias del político de turno el cual se encarga de apostillarlo como grupo marginal y chabacano.
Pero, contra todo pronóstico, las mentalidades se despiertan, al tiempo que se unen, formando así un inmenso océano. Un mar que quizás hoy no pueda dar de comer a los peces, pero que de forma irreprochable, nos ha traído nuevos e inspiradores aires.
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