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Mostrando entradas de abril, 2014

Golpe de realidad

Viene de frente y de repente, plantada ahí, paralela a la barbilla; muy quieta, me mira y me tienta, descompone el gesto; revienta... Toda ella. Se queda ahí y me cuenta, y casi siempre me pasa; que no puedo dejarla, dejar... de escucharla; si prefiero, que pase de lado, que se lleve a su paso,  los días vividos, los arrepentidos, aquellos encantados, divinos, tan dañinos; los nuestros, que se endiñan y se ensañan, que se hacen maraña y me agotan... me cansan, me aplastan aquí, frente a ella: golpe de realidad. Y sin más retrocedo me quito los huecos, la desazón, y me esfuerzo y esta vez casi me olvido de lo ya vivido de lo ya olvidado. Y rebusco a ver si encuentro para llenar y llenarme de algún recuerdo, que sea confortable, placentero; para los días que piden, para los nostálgicos Si creo que ya no me acuerdo de aquello, ni del momento grotesco, violento. Si vacía ya de realidad y de efecto se recupera ahora el gesto tan descompue...

Sentidos

Qué sentido quisiera ser víctima de psicopatía, de una sociedad masacrada de crueldad patente; de sus costados, infinito de sus tristezas, número ciento nueve. Qué sentido pudiera quererse a sí nihilista despojado de todo tacto ciego e indoloro. Qué sentido se nos ha ido rodando y rodando mareados ya de tanto ciclo, de tanto cero,  punto y sigo. Qué sentido tuviera ser sin pausa de ser tan sólo sentidos, sentidos estrechos,  enrojecidos sentidos que vagan hacia ninguna parte cuando abandonas... Carencias carentes de sentido. Y a veces, sin nada que amar, sin nada que dar, sin nada, por lo que lamentarse; son más pardas las lunas y sus destellos, menos resplandecientes las estrellas y sus fugaces... Un cielo que a menudo trasnocha incapaz de iluminarse. Qué sentido quisiera ser víctima de psicopatía, de una sociedad masacrada, de crueldad patente; de sus costados,  infinito, de sus tristezas,  número ciento nueve.

Corazón de ciudad

Corazón de ciudad y este lugar aquí en mitad donde se alzan las nubes Este lugar en las horas tardías y este silencio que pareciera saberse, ahora y por siempre, protegido de estereos Este lugar, y mis nalgas y unas piernas que se alargan, cómodas, sobre las gradas de una piedra que aún se conserva cálida Este lugar, y al frente una torre que termina entre los huecos; de edificios y de calles, y de parques intermedios; donde justo encima, donde más arriba, ya le sigue la mirada, más tumbada, a los tejados su fin. Y ahora, nubes y más nubes levantadas que se abrazan y que bailan; tan cambiantes, tan lejanas, de este corazón de esta ciudad y de este espacio tan circular... Lugar terrenal. Corazón de ciudad y este lugar aquí en mitad donde se alzan las nubes.

De tus siete sentidos

Para ellas Soy de tus siete sentidos por los cuatro costados. Soy pez en los mares de mil millas a nado. Soy fan, oyente permanente de escucha activa, farol, de aquel barco a la deriva Soy, Si no importa el qué del porqué, el cómo del donde de cuándo será Si a mí me mueve la gravedad y esta tierra que gira siempre hacia la más izquierda De tus siete sentidos por los cuatro costados soy, Pez en los mares de mil millas a nado.