Golpe de realidad
Viene de frente y de repente,
plantada ahí,
paralela a la barbilla;
muy quieta,
me mira y me tienta,
descompone el gesto;
revienta...
Toda ella.
Se queda ahí y me cuenta,
y casi siempre me pasa;
que no puedo dejarla,
dejar...
de escucharla;
si prefiero,
que pase de lado,
que se lleve a su paso,
los días vividos,
los arrepentidos, aquellos encantados, divinos,
tan dañinos;
los nuestros,
que se endiñan y se ensañan,
que se hacen maraña y me agotan...
me cansan,
me aplastan aquí,
frente a ella:
golpe de realidad.
Y sin más
retrocedo
me quito los huecos,
la desazón,
y me esfuerzo
y esta vez casi me olvido
de lo ya vivido
de lo ya olvidado.
Y rebusco a ver si encuentro
para llenar y llenarme de algún recuerdo,
que sea confortable, placentero;
para los días que piden, para los nostálgicos
Si creo
que ya no me acuerdo de aquello,
ni del momento grotesco, violento.
Si vacía ya de realidad y de efecto
se recupera ahora el gesto
tan descompuesto,
tan blanco hueso.
Sí,
por un momento olvidé
la desazón, y mis huesos,
la tensión y de aquel...
aquel espacio disperso
Y sin embargo ha venido
para mirarme de frente
la realidad y a su paso,
tan inevitable y pisando;
se ha agarrado a mi brazo...
y me ha lanzado aún más lejos,
y me ha quitado de ti,
y de los días,
y de aquellos...
De los ya vividos,
de los ya olvidados.
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