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Mostrando entradas de junio, 2011

Ciudadanos indignados: 19-J

El sol de Bilbao resplandecía sobre los miles de ciudadanos indignados que acudieron a la cita convocada por la plataforma "Democracia Real ¡Ya!" el pasado domingo, 19 de junio. Algunos iban cargados  de mensajes plasmados en cartón; otros, coreaban entusiasmados todas aquellas reivindicaciones compartidas. Todos con las miradas hacia una misma dirección. Todos formando parte de una inmensa cola que parecía no tener fin. Fueron aproximadamente quince mil personas las que salieron a la calle en defensa de sus derechos; quince mil los que creyeron en una misma causa; quince mil los que se hicieron oír en su recorrido por las calles de la capital Bizkaína. También en el resto del país se inundaban las ciudades de un ambiente festivo-reivindicativo llegando a sumar 977.900 personas, según los datos aportados por la plataforma D.R.Y. Fueron ellos: los "indignados"; los del "Movimiento 15-M"; los "perroflautas"; los "sucios...

Quiéreme, quiérete, queramos

No conozco sus nombres, no conozco sus gustos, ni sus aficiones, ni sus manías; no sé si prefieren la playa a la montaña, si les gustan los perros o quizás los gatos; si son salados o golosos; apóstatas o católicos; alegres o tristes; sociales o solitarios. Existen muchas facetas más que desconozco, pero no las sé y no necesito saberlas. Y esto fue desde el momento en que dejé de ser una identidad individual para formar parte de una sola. Desde el mismo instante en el que clavé mi trasero en una plaza de pavimento y me sentí parte íntegra de un todo. De un todo que no necesita de las palabras para entenderse, que no necesita de detalles comunes para aceptarse. Un todo cuyo corazón se abre para poder ser aún más grande; receptivo en cada gesto; en cada mirada de complicidad. Una sensación tan nueva y rica para mí; tan plena y llena de emociones indescriptibles; tan fuerte y profunda que todos mis sentidos se han ordenado en una misma dirección común. T...

Háblame de cosas bonitas

Nuestros ojos se iluminan, las mejillas adquieren un nuevo brillo color rosado, y nuestra boca muestra la mejor de sus sonrisas. El ambiente se impregna de un calor agradable y las palabras fluyen tranquilas y sosegadas, alegres y dulces, amables y tiernas; de buenos presagios y bellas intenciones. Esa sensación recorre cada poro de nuestra piel que también aparece más viva, menos mustia, dorada y suave. Todo el cuerpo se empapa de una belleza especial y sobrecogedora; nuestros pensamientos, más despiertos que nunca, saborean cada pálpito que recorre la estimulante sensación de sentirnos un poquito más vivos. Y es que quizá cada día morimos un poquito más en nuestra propia compasión. Y es que quizá, en ocasiones, nos sentimos un poco más desdichados de nuestra propia convalecencia. El bucle pierde la consciencia del tiempo y se retuerce en cada uno de los arrepentimientos, en cada golpe de mala suerte. Y todo aquello que un día habitaba y formaba parte de nuestr...

Abandonados a la sin razón

Mi mente viaja a cientos de kilómetros por hora. Los pensamientos, en ocasiones, son confusos. Las palabras rondan imparables, más rápidas que mi propio poder de asimilación y esos ratos de soledad, que siempre fueron necesarios, han pasado a ser imprescindibles. Soledad. Preciosa palabra que para mí encarna la búsqueda interior, aunque las masas se empeñen en desbordar su significado hacia algo insólito y desértico. Lo cierto es que paso muchas horas en soledad, e incluso me atrevo a decir que es el momento más preciado del día. En una pequeñísima fracción de tiempo en el que encuentro silencio, los sueños se apoderan de mí y se abre un gran océano de sensaciones y emociones; de nuevos colores, sabores y olores. Y ese momento que puede prolongarse durante indeterminados periodos de tiempo, me reconforta, y me traslada a un mundo paralelo ajeno a los gritos, y a las palabras vacías; ajeno a una realidad que hace tiempo dejó de gustarme. Una realidad que me devuelve la angustia...

Alma Libre

Nos cortaron las alas, asumimos caer, como mariposas sin gracia, sin vida, sin ser. Nos cegaron los sueños, preferimos no ver, en el suelo mojado de un amante de hiel. Nos vistieron de gala, nos dejamos hacer, y esa fue la pintura que nubló nuestra piel. Y ahora clamas al cielo, ya no miras los pies, e imaginas de nuevo en el sol del ayer. Y ahora posas desnudo, eres fiel a tu piel, ya no escondes tu alma, ya no eres sin ser.