Ciudadanos indignados: 19-J
El sol de Bilbao resplandecía sobre los miles de ciudadanos indignados que acudieron a la cita convocada por la plataforma "Democracia Real ¡Ya!" el pasado domingo, 19 de junio. Algunos iban cargados de mensajes plasmados en cartón; otros, coreaban entusiasmados todas aquellas reivindicaciones compartidas. Todos con las miradas hacia una misma dirección. Todos formando parte de una inmensa cola que parecía no tener fin.
Fueron aproximadamente quince mil personas las que salieron a la calle en defensa de sus derechos; quince mil los que creyeron en una misma causa; quince mil los que se hicieron oír en su recorrido por las calles de la capital Bizkaína. También en el resto del país se inundaban las ciudades de un ambiente festivo-reivindicativo llegando a sumar 977.900 personas, según los datos aportados por la plataforma D.R.Y.
Fueron ellos: los "indignados"; los del "Movimiento 15-M"; los "perroflautas"; los "sucios"; los "analfabetos", de Federico Jiménez Losantos. Sí, fuimos nosotros. Los mismos que hemos despertado de nuestras propias narices. Los mismos que queremos dejar de ser una cifra para ser personas. Los mismos que estamos hartos de que cuatro "pinta monas" se jacten de la ciudadanía en detrimento de nuestras propias vidas. Los mismos que nos hemos creído libres, pero resulta que no lo somos, ni política, ni económicamente, y con ello cito una frase de Antonio Trevijano que me viene a la cabeza: "no hay peor esclavitud que la del esclavo que se cree libre". Tanto es así que hemos llegado a convertirnos en verdaderos esclavos del capital y nuestros días se han convertido en un sin vivir que ronda en torno al dinero, e incluso quizás hasta nuestros deseos más profundos podrían cumplirse en el supuesto de disponer, precisamente, y una vez más, de capital; de "money money", de "dinerito". Parece que se nos aparece la Virgen, pero no. Es el peor de nuestros males.
Y sin embargo el domingo dejamos de ser una mera cifra al servicio del sistema financiero. Y sin embargo el bautizado "Movimiento 15-M" nos ha devuelto las ganas de ser sujetos. De formar parte. De mostrarnos. De hacernos escuchar. De hacernos ver. Y fuimos nosotros. Por los que lucharon antes, por los que no pueden hacerlo; porque nos pertenece, porque es nuestro. Porque NO se paga con dinero.
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